UN SEÑOR, UNA FE, UN BAUTISMO... Efesios 4:5 .



RECORDANDO NUESTRA HISTORIA – 120 ANIVERSARIO (II)

 

 

Hace ahora 100 años, en 1908, tuvo lugar la inauguración del primer edificio en propiedad de la Iglesia en la calle de la Palma , nº 5, en el corazón del típico barrio del Carmen, donde por espacio de casi 50 años la congregación se reunió y desarrolló diferentes actividades propias de su ministerio. Este feliz acontecimiento inaugural tenía lugar el 4 de Octubre y era el Pastor de la Iglesia el también misionero bautista sueco D. Juan Uhr, ya que D. Carlos Augusto Haglund había fallecido el 4 de Febrero de 1.895 cuando todavía no había cumplido los 41 años. Sus restos, al igual que los del propio Pastor Juan Uhr, D. Vicente Mateu y de otros muchos evangélicos, guardan reposo en el Cementerio de Valencia, en la zona hasta hace pocos años considerada como “Civil”.

En la citada “Memoria” de 1898, hace, pues, 110 años, se escribía que “La labor en los pueblos continúa y hoy se predica el Evangelio en Alginet, Alcácer, Turís, Cheste, Burjasot y Carlet”. Con el paso de los años este trabajo iría alcanzando a Xátiva, Alberique, Sumacárcer, Navarrés, Quesa, Pobla Llarga, Puebla del Duc, Carcagente, Alcira, Tabernes, Alacuás, Torrente, Paterna, Denia, Castellón, Vall de Uxó, Puerto de Sagunto, Godelleta, etc...., arraigando el mensaje cristiano en unos lugares más que en otros. Además, estas extensiones misioneras llegaron a la provincia de Murcia y a Ibiza.

Resultaron proféticas lo dicho por el Pr. Haglund poco antes de su muerte: “Dice Jesús que el reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, el cual es la más pequeña de todas las simientes, mas cuando ha crecido es mayor que las hortalizas y se hace un árbol, de modo que las aves del cielo vienen y hacen nidos en sus ramas. Llama el apóstol Pablo a la Iglesia un templo santo edificado sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Jesucristo mismo la piedra principal del ángulo, y también esta figura indica para la Iglesia un principio pequeño y humilde, del cual ha de elevarse y crecer en importancia hasta llegar a ser un templo digno del Señor. Tal principio humilde es el de nuestra Iglesia. Es como el grano de mostaza; pero este grano ha sido sembrado por el jardinero divino y por eso crecerá. Es como el principio humilde de un gran edificio, pero Jehová es el arquitecto que ha colocado las primeras piedras sobre la piedra del ángulo que es Cristo, y El tiene sabiduría y poder más que suficientes para continuar y llevar a cabo su obra para gloria eterna de Su Santo Nombre “.

Manuel Sarrias.